Comida de acción de gracias entre puritanos holandeses e indios iroqueses
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Corría el año 1620. Este fue el momento de la historia más importante para un grupo de puritanos holandeses arraigados en Inglaterra. Habían salido de su tierra por diferentes razones y, al llegar al Reino no tan unido por aquel entonces, se encontraron con un país y una denominada iglesia, la anglicana, que distaba poco de la tradicionalmente llamada iglesia católica.

Los puritanos, denominados así como un insulto por parte de los anglicanos, defendían que la Escritura les obligaba a separarse de los dogmas y tradiciones que la iglesia anglicana aún conservaba de la iglesia católica. Eran separatistas y perseguidos en la época del rey Jacob I de Inglaterra, por lo que decidieron salir de Inglaterra, en busca de una nueva tierra en la que vivir para Dios sin persecución.

De esta manera, un grupo de unos 100 puritanos, parte en un barco llamado Mayflower hacia el nuevo continente, con la esperanza de poder vivir alejados de una sociedad decadente, que lleva un rumbo contrario a Dios.

Pasaron los meses y este esperanzado grupo llegó a las costas de lo que hoy es Massachusetts, en la costa noreste de EEUU, cerca del actual Boston. Allí se fundó un pueblo que recibió el nombre de Plymouth.

La dura realidad del nuevo mundo

Cabe destacar que, este grupo de puritanos deseosos de buscar a Dios y descubrir su voluntad para con sus vidas, estaba alfabetizado en un 70% de las personas, incluidas las mujeres. Esto era algo extraordinario para la época.

Es un detalle que muestra, una vez más, que la búsqueda de Dios no te mantiene con el cerebro embotado, como algunos pretenden dar a entender, sino que siempre ha estimulado la búsqueda de ir más allá en el conocimiento, en todos los ámbitos de la vida. Pero este deseo de saber y saber, no los libró de las penurias de aquel primer invierno.

De aquellas 100 personas, alrededor de la mitad fallecieron por hambre, mientras el resto sobrevivió con 5 granos de maíz por persona y día. Pero Dios tenía preparada una sorpresa para el grupo sobreviviente. En primavera, los indios de la región, de la tribu de los iroqueses, les enseñaron a cultivar, cazar y pescar.

La gratitud a pesar de la adversidad

En el otoño siguiente, un brillante deseo surgió del corazón de aquellos primeros puritanos: compartir una comida de festejo por la recogida de la cosecha, que les permitiría pasar un invierno muy distinto al anterior. Y aprovechar esta celebración para dar gracias a Dios por su provisión, también a través de aquellos iroqueses.

Según se cuenta, comieron muy posiblemente al aire libre y sentados en el suelo. Hubo pavos, ciervo… y hasta palomitas de maíz, una comida misteriosa traída por los indios, de tal manera que un terrible mal se volvió una oportunidad de predicar el Evangelio.

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
1ª Tesalonicenses 5:18

La acción de gracias ha estado presente en el evangelio desde el principio.

En este versículo se nos habla de dos conceptos relacionados: la gratitud expresada y la voluntad de Dios.

Dad gracias en todo es la voluntad de Dios, nos habla de una forma de vida, de una forma de cosmovisión, de cómo aprender a tomarnos las cosas que puedan irnos sucediendo por muy terribles que sean.

Recordemos que fue la muerte de casi la mitad de aquellos puritanos lo que provocó esta fiesta. Tuvo que ser una comida agridulce, porque de manera irremediable, estarían en la mente de los sobrevivientes los recuerdos de los que no estaban.

Y Dios nos dice: «Tenéis que aprender a dar gracias porque esta es mi voluntad y mi voluntad es buena para vosotros» (Romanos 12:2). También nos dice «Lavaré en inocencia mis manos, y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová, para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas» (Salmos 26:6-7).

La gratitud como actitud hacia Dios

Vivir agradecido te hace compartir tu gratitud. Exclamar con voz, es un efecto, originado por una causa: vivir agradecido, porque es imposible, si uno tiene presente lo bueno que es Dios con nosotros, no hablar de ello. ¡Cómo no hablarías de alguien que te ha salvado la vida!

El Salmo 100:4 dice: «Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecir su nombre». Entrad por sus puertas, ¿cómo, deprimidos? ¿enojados? ¿Con escándalo, desagradecidos, preocupados…? No, con acción de gracias, con alabanza.

Es la actitud apropiada delante de Dios, mas allá de las circunstancias que nos puedan rodear momentáneamente. El apóstol Pablo nos anima a que «Todo lo que hagáis, hacedlo en el nombre del Señor, dando gracias» (Colosenses 3:17). Todo lo que hagáis, es todo lo que hagamos.

Nos toca estudiar, hagámoslo agradecidos, porque hay muchos que desearon estudiar y no pudieron. Tenemos que trabajar, hagámoslo agradecidos porque otros buscan trabajo desesperadamente y durante años. Nos toca ser cabeza de familia, vivamos agradecidos por la bendición de Dios y seamos responsables. Nos toca vivir en enfermedad, demos gracias a Dios por permitirnos seguir siendo usados por Él en esta vida…

Hay ejemplos muy duros que seguro conocemos, pero el Señor nos dice: no vivas pensando en lo negativo que aparentemente estás viviendo, vive agradecido, porque esta es la voluntad de tu Padre, y esta voluntad es buena, aunque no lo parezca en ese momento, o incluso quizá en esta vida.

Cristo como ejemplo de gratitud

En unos días volverá a ser Domingo y, Dios mediante, volveremos a participar de los símbolos. El Señor Jesús los tomó y dio gracias, ¡Dio gracias sabiendo lo que significaba y lo que vendría pocas horas después! (Marcos 14:22-25) ¿Por qué? Porque era la voluntad del Padre y fue puesto gozo delante de Él: nosotros, el fruto.

Dad gracias en todo es un principio de vida de Dios para sus hijos. Es parte de su voluntad para ti y para mí. ¿Podemos desobedecer a Dios? Por supuesto. Hay cientos de alternativas a la hora de vivir, y de seguir caminos. Y vamos a encontrar, tristemente, hasta muchos cristianos en esos caminos.

La vida es una sucesión de decisiones que tenemos que ir tomando. Y vivir agradecido, es una de estas decisiones, en la que tenemos que ir aprendiendo a vivir, poco a poco.

A algunos nos va a costar más, sobre todo si tendemos a fijarnos en lo negativo, a otros os va a costar menos, quizá por vuestro carácter, pero nuestro Padre nos conoce. No nos pide inmediatez, sino constancia, para que comprobemos que vivir en su voluntad, es bueno, siempre.

Que el Señor nos bendiga y nos de coraje para vivir, también hoy, en una constante acción de gracias. Amén.

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